El novedoso concepto de la tercerización laboral

La tercerización se ha convertido en una de las principales herramientas del sector empresarial a nivel mundial que lleva a que las empresas se centren en lo que se ha llamadoí‚ el "core business" del negocio y a que todo aquello que pueda ser periférico o colateral se contrate a través de terceros especializados, con los beneficios que esto trae consigo en costos, eficiencia y resultados para una mejor competitividad en mercados cada vez más exigentes.

En ese contexto ha venido adquiriendo gran protagonismo la tercerización de servicios y bienes, concretados en la figura de BPO, que ha alcanzado importante notoriedad, ya que el sector de servicios se ha convertido en protagónico en un mundo globalizado y de alta tecnologí­a, que ha venido modificando los estándares tradicionales de los mercados.

Esta tercerización de servicios y de bienes se ha estructurado sobre unas caracterí­sticas que la identifican, que podemos detectar de manera clara en la definición que sobre ella hace la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al expresar que esta modalidad es aquella "mediante la cual una empresa confí­a el suministro de bienes o servicios, y esta íºltima se compromete a llevar a llevar a cabo el trabajo por su cuenta y riesgo, y con sus propios recursos financieros, materiales y humanos".

Esta clase de tercerización se caracteriza por la autonomí­a e independencia que tiene el tercero en el manejo, mediante su estructura empresarial, de recursos financieros, y humanos con plena responsabilidad en el desarrollo de su gestión, porque su actividad consiste esencialmente en la prestación de un servicio o la producción de un bien, como resultado final.

Paralelamente a esta actividad, se ha venido intensificando la llamada tercerización de recurso humano, también denominada "intermediación laboral" que, aunque tiene en comíºn con lo anterior el que se acude a un tercero, difiere sustancialmente, ya que en este escenarioí‚ se trata es de suministrar un recurso humano, tercerización que también define la OIT, poniendo de referente que en este caso "el objetivo íºnico o predominante es el suministro de mano de obra (y no de bienes y servicios) por parte del subcontratista a la empresa usuaria, la cual puede pedir a los interesados que trabajen en sus locales junto con sus propios asalariados o que lo hagan en otra parte, si la organización de la producción así­ lo requiere".

Con lo mencionado hasta aquí­ queda en evidencia, que al referirnos al término tercerización debemos aclarar desde el principio, qué clase de modalidad de las mencionadas estamos manejando, ya que son totalmente diferentes. De ahí­ que al analizar el reciente Decreto 583/2016 expedido por el Gobierno sobre la tercerización laboral, queda la percepción de la grave confusión que genera al asimilar la tercerización laboral con la de bienes y servicios, al definir aquella "como los procesos que un beneficiario desarrolla para obtener bienes o servicios de un proveedor, siempre y cuando cumpla con las normas laborales vigentes".

Como se puede fácilmente detectar, lo que el Decreto definió fue la prestación de servicios y producción de bienes y no la tercerización laboral que quedó solamente en el subtí­tulo del numeral 6, en implí­citamente incorporada a una tercerización de una naturaleza totalmente diferente, lo que se corrobora aíºn más en el numeral 4 del mismo Decreto que define al beneficiario y al proveedor para la supuesta "tercerización laboral" en función de la producción de un bien o la prestación de un servicio; entendiendo por el proveedor para esta "ingeniosa" definición "a la persona natural o jurí­dica que provee directa o indirectamente í‚ la producción de bienes y servicios al beneficiario bajo su cuenta y riesgo".

Y aquí­ cabe todo el mundo para prestar esta clase de tercerización, al relacionarse no solamente a las personas jurí­dicas, tanto píºblicas como privadas, sino a las personas naturales, "o a cualquier otra modalidad de vinculación, sea contractual, social o corporativa, sin que se limiten í‚ a estas", en contraví­a de lo dispuesto en la misma Ley, que habilita para el enví­o de trabajadores en misión, con el fin de proteger los derechos laborales y la seguridad seguridad social de estos, a las empresas de servicios temporales, lo que el mismo decreto confirma, convirtiéndose las otras figuras reseí±adas en instrumentos que pueden generar situaciones ilegales, como el caso de la cooperativas que menciona le Decreto, ya que su naturaleza jurí­dica particular de manera expresa le permite realizar este tipo de actividad, o lo que le puede suceder a los contratistas independientes o al contrato sindical, figuras que la ley prevé para prestación de servicios o ejecución de obras en el marco de la que ya mencionamos tercerización de bienes o servicios, pero no habilitadas para llevar a cabo tercerización de trabajadores, en contraví­a de la naturaleza jurí­dica, propia de estas actividades y de su objeto social.

De acuerdo a lo analizado, no nos causa extraí±eza la gran confusión que este nuevo Decreto está generando en todos los actores del mundo del trabajo, y que sin lugar a dudas traerá en un próximo futuro no pocas dificultades a la hora de enfrentar las problemáticas particulares de los trabajadores en temas tan sensibles como accidentes en el trabajo, remuneraciones y aplicaciones de la legislación laboral a unos proveedores de servicios, que al estar ajenos históricamente a una legislación sobre tercerización de recurso humano, están ausentes de normas que regulen este tipo de situaciones totalmente novedosas en la legislación colombiana, de unos trabajadores que laboran en la sede de un beneficiario que traslada su condición de empleador a un tercero bajo la figura de proveedor de bienes y servicio, extraí±a para este tipo de función.

Fuente: Revista Empresarial & Laboral /Autor: Miguel Pérez Garcí­a, Presidente de la Asociación Colombiana de Empresas de Servicios Temporales (Acoset)

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